“Cartes es la continuidad de los golpistas”

CarrilloL’Ombelico del Mondo, noticiero internacional de Radionauta FM, dialogó con el ex candidato a presidente de la República del Paraguay por el Frente Guasú, Anibal Carrillo. Que analizó la nueva coyuntura política y la situación social ante la vuelta del coloradismo al poder.

A pocas horas de la ceremonia de asunción del nuevo presidente del Paraguay, el colorado Horacio Cartes, Anibal Carrillo, candidato para el Frente Guasú en las presidenciales de abril, analiza la nueva coyuntura política y social de su país. “Cartes representa no una alternancia sino una variante de lo que es hoy día el sector dominante en Paraguay, que es el sector golpista que se ha recompuesto y que ha tomado de vuelta el gobierno en nuestro país”, asegura quien fue unos de los destacados dirigentes del movimiento que llevó a Fernando Lugo a ejercer la presidencia entre 2008 y 2012, cuando el golpe de estado encabezado por el vicepresidente Federico Franco suspendió el proceso democrático paraguayo.

-¿Cómo ha vivido la asunción de Cartes y qué se espera de este nuevo mandato presidencial?

-El proceso político paraguayo es bastante atípico en la región, donde en general las competencias electorales y las disputas políticas se dan en un clima democrático y de respeto a las mayorías que gobiernan. Eso en el caso paraguayo no se dio. Tenemos el antecedente de un llamado golpe parlamentario, que realmente fue una pateadura a la democracia en nuestro país. Donde una concertación política de colorados y liberales, en una conspiración golpista destituyen a un presidente electo por el pueblo. Y que venía teniendo una gestión empezada con muchas dificultades, pero que había mejorado a lo largo de los años y que tendía a tener un desempeño cada vez mejor con un apoyo ciudadano importante. Al momento del golpe, teníamos un apoyo cercano al 60% de los ciudadanos, y lo dice el Latinobarómetro, que midió el prestigio tanto del presidente Lugo como de su gobierno, evaluado como muy bueno o excelente o bueno.

Entonces hemos pasado por una competencia electoral en condiciones bastaste complicadas, donde no tenemos garantías de carácter institucional, porque en Paraguay la justicia electoral no es independiente sino que es totalmente dependiente de los partidos que la controlan. Y como resultado de todo este proceso, además del golpe y las dificultades que significan tener un gobierno de facto, encaramos estas elecciones y hemos contrapuesto propuestas. Hemos llevado adelante lo que desde el Frente Guasú consideramos un proceso y un proyecto de desarrollo incluyente, fundamentalmente a través del desarrollo de derechos para la gran mayoría de los compatriotas.

Y en ese contexto tenemos ahora una sociedad paraguaya que recibe aún lo que significó el ramalazo del golpe parlamentario, un movimiento popular que tiende a recomponerse y a cobrar fuerza y un gobierno como el de Horacio Cartes que es parte de la conspiración golpista del acuerdo colorado y liberal. Ese acuerdo es el que llevó a Federico Franco a realizar el peor gobierno de los que todos recordamos. Con absoluta impunidad, con la protección de colorados y liberales y de toda la gran prensa comercial. Desde luego que estuvieron todos implicados en el golpe de junio de 2012 y fueron todos cómplices de lo que ha sido un gobierno desastroso, de enormes retrocesos en cuanto a derechos, a desarrollo social y democrático. Ha sido el de Franco, un gobierno impuesto por el sector agro-ganadero terrateniente y comercial en nuestro país, sumados a las transnacionales y a la poderosa influencia del imperio del norte.

-¿Qué diferencias puede percibir entre lo que fue el gobierno de Franco y lo que puede llegar a ser el nuevo gobierno de Cartes?

-Aparentemente este gobierno se propone tener un mayor criterio administrativo. Se habla del problema de la pobreza, pero no se da ningún tipo de salida a la pobreza en el Paraguay. Eso no tiene salida por una serie de políticas sociales sino a través de una redistribución de la tierra. Hay un gran sector desempleado, subocupado, sin condiciones ni capacidad para producir o integrarse al trabajo y desarrollo del sector campesino. Y como esto es algo muy sentido en el Paraguay, Cartes habla de la superación de la pobreza sobre la base de un país administrado con corbata y cuello blanco. Es decir que la solución del problema sería administrar correctamente, cuando el problema paraguayo es un problema de estructura por su desarrollo anormal y anómalo. El agronegocio y la ganadería desplazan a cientos de miles de campesinos que están o en la periferia de las ciudades o están en Argentina con ustedes porque no tienen ni lugar ni cabida aquí en el Paraguay. Entonces si no ha tocado Cartes ese problema es porque ve a la pobreza como un problema de beneficios indirectos a través de un supuesto crecimiento de la agro-ganadería y con la incorporación de algunas industrias fundamentalmente de tipo maquila, con la irrupción potente del capital brasilero. Esto generará empleo pero no de acuerdo con las necesidades de nuestro país.

-¿Cómo describiría la situación social en Paraguay hoy?

-Hay un proceso que se ha iniciado hace unos treinta años que tiene que ver con definir dentro de la economía mundial de que esta región, Paraguay, parte de Argentina y Brasil tenían que producir los commodities de la extracción de materia prima. Eso en Paraguay se ve con muchísima fuerza en cada una de las comunidades y localidades, donde la pequeña agricultura familiar campesina está sitiada, envenenada, rodeada por estos grandes negocios que entran con mucho capital y enorme capacidad de devastar el ambiente. Lógicamente la resistencia a esto ha sido enorme a nivel campesino. Las luchas han sido extraordinariamente amplias con momentos de éxito y muchos momentos de fracaso. En Paraguay en los últimos 20 años hay 130 campesinos asesinados. Hace pocas horas de nuevo un compañero del Frente Guasú fue asesinado en el norte del país en una comunidad que se llama Reconquista. Es una comunidad que ha logrado establecerse sobre nuevas tierras y sobre una nueva base productiva. Es decir la lucha por la tierra en Paraguay es una larga lucha y ahora el sector latifundista ha tomado nuevamente el gobierno.

Este ha sido un elemento en el cual con el gobierno de Lugo se había avanzado. Abrimos la posibilidad de recuperar tierras robadas al estado, y de discutir una reforma agraria. Por ejemplo, se hicieron cien demandas del estado intentando recuperar las llamadas tierras malhabidas, es decir que fueron adjudicadas directamente a militares, ministros, todos los que constituyeron el circulo de poder del stroessnismo como del partido colorado en general, y de cien demandas ni una sola ha tenido curso en el poder judicial. Ese esfuerzo, más la movilización campesina que encontraba sin duda en el gobierno de Lugo un terreno fértil para expresar el problema en toda su crudeza y todo su dramatismo, es lo que el golpe de 2012 también pretende cercenar. Federico Franco dice que entrega un país en calma porque cuando ellos ven una organización campesina que reclama tierra y la defensa de su modo de vida cultural, y su modo productivo, entran en pánico. Porque tocan su sacrosanta propiedad privada. Que en muchísimos casos se trata de tierras que han sido esquilmadas al estado paraguayo. El ejemplo más dramático es lo que ha sucedido en Curuguaty. Allí se da una situación terrible en tierras públicas, que han sido el resultado de maniobras judiciales y malas adjudicaciones, donde 18 paraguayos han sido asesinados en la llamada lucha por la tierra. Esa es la situación social del Paraguay y eso Horacio Cartes no lo toca. No lo mira, no habla de la tierra, de la situación campesina, de la necesidad de generar un modelo de desarrollo que incluya a los siete millones de paraguayos. Pero sí se preocupa de remarcar que la propiedad privada es lo fundamental para la seguridad de los inversores y que no hay que estar reclamando justicia sino crear las condiciones administrativas para satisfacer a todos. Y ese todos está fundamentalmente centrado en los círculos de la oligarquía mezquina paraguaya que tiene un nivel de ganancias y extracción de la riqueza en Paraguay como no los hay en la región. No pagan impuestos, la mano de obra, como dirían ellos, es casi gratuita, y el estado paraguayo deja pasar todas las transgresiones ambientales que uno puede imaginarse.

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