“En Venezuela el proceso es altamente contradictorio”

Modesto GuerreroRoproducimos la primera parte de la entrevista que publicó Notas.org.ar a Modesto Guerrero, cuya grabación fue parte del primer proglama de 2014 de l’Ombelico del Mondo, emitido el pasado viernes 21 de marzo.Primera parte de la entrevista exclusiva a Modesto Emilio Guerrero, escritor y periodista venezolano especializado en temas internacionales y autor de una biografía analítica sobre Hugo Chávez, acerca de la compleja situación en Venezuela. Las divisiones de la derecha, las debilidades del Gobierno, la burocracia, la boliburguesía, la vanguardia chavista.

 

– ¿Cómo ves el panorama venezolano a un año de la muerte de Chávez?

– Lo que uno puede entender, lo que se manifiesta en Venezuela y en sus alrededores geopolíticos es, primero, que la derecha está usando como un dato fundamental de la realidad la ausencia de Chávez, porque entiende que eso se traduce en un debilitamiento del gobierno, del sistema institucional que contiene a ese gobierno y de la figura presidencial de Nicolás Maduro. Tres instancias distintas que están estrechamente ligadas. Eso lo entienden ya desde el año pasado. Por eso se lanzan con la matanchina que hubo en abril, donde en 10 días mataron 11 militantes chavistas. Entonces la actual es la segunda asonada de este tipo.

En ese contexto ellos han mezclado en su licuadora ideológica y emotiva varios datos reales del año sin Chávez. Uno es una crisis comercial, un colapso del sistema comercial interno. En buena medida es responsabilidad de la derecha, pero también es responsabilidad del gobierno, que tiene el 36% del sistema de distribución de alimentos, una Corporación de Alimentos propia, con capacidad de importación, con 63 mil millones de dólares anuales de petróleo. ¿Cómo puede ser que te dejes joder así de esta manera? El segundo elemento es la inflación. El gobierno de Chávez la logró bajar del 84% en que la recibió en 1998 al 21%. Y desde el 2008 comenzó a crecer lentamente. Pero de 2011 en adelante comenzó a escalar, en correspondencia con la enfermedad de Chávez. Pero no sólo por eso, sino también porque Venezuela no levantó mucho su PBI. Salió de cero, salió del sótano, pero llegó al 5% que es la media en el resto de los países de la región.

El PBI creció muy poco porque la base productiva es muy baja. Es petróleo y alguna otra cosa. Y las 240 fábricas nuevas, instaladas por buena obra e intención del gobierno de Chávez, no dan para modificar un PBI del orden de los 500 mil millones de dólares. Tienes que crear dos o tres ramas industriales insertadas en el mercado mundial y de mucha tecnología para poder afectar ese PBI. Entonces hay un problema estructural que se manifiesta en una inflación que ya está en el 56, 60%. Una locura, la tercera más alta del mundo. La burguesía cuando dice eso dice la verdad. Y el tercer elemento es el descalabro por el acaparamiento y migración de productos por miles de toneladas a Colombia, lo que creó el desabastecimiento. No hay nada más dislocante, más enloquecedor, que no tener donde comprar. Porque no hay problemas de circulante, el desempleo es muy bajo y se gana plata. Hay mucha clase media, pero no tienen dónde comprar. Eso lo creó en forma programada la burguesía, por eso tiene carácter de boicot. Pero se lo dejó hacer el gobierno. Algo se podía contener, planificar, con el poder que tiene el gobierno en cuanto a la distribución. Porque eso comenzó a escalar en junio y explotó en octubre.

– ¿Y por qué no se hizo más a tiempo?

– Yo creo que hay una combinación de cosas ahí. Una es la debilidad económica estructural de la capacidad productiva del país. Que básicamente la maneja el gobierno, las empresas privadas son la minoría. Hay dos PBI en Venezuela, el PBI petrolero y el PBI no petrolero. El petrolero está intacto, no hay problemas. El PBI no petrolero es el que está liquidado, el privado y el estatal. El privado porque joden. Muy bien. ¿Y el estatal por qué? Hay dos plantas gigantes de aluminio. ¿Por qué no son competidoras en el mercado mundial? Si no lo son, conviértelas tecnológicamente. Pero ahí se mete la burocracia sindical, que efectivamente protege un tipo de industria que sólo sirve para pagar salarios del Estado. El Estado paga los salarios para que no haya crisis social. Ahí hay un problema de burocracia. No se trata de dejar desempleados a 5000 obreros de Venalum sino convertir la empresa para insertarla en el mercado mundial y que sea sustentable. Acero… ¿por qué cayó la calidad productiva del acero y su lugar en el mercado mundial después de que Techint es echada a patadas de Venezuela? Eso fue una conquista, pero si hay un retroceso gana Techint, que puede demostrar que eran mejores. Y eran mejores. No puede ser. Bueno, es la historia de la Unión Soviética, de China, de esos fenómenos que conocemos del siglo XX, donde cada vez que hay una revolución o un proceso político de transformaciones radicales como el de Venezuela brota del propio organismo revolucionario, social, un cuerpo venenoso, gangrenoso, que es la llamada burocracia.

En Venezuela esa burocracia, “de la noche a la mañana”, se hizo burguesa. Burguesa no como clase aún sino como protoclase, como brote espasmódico de un sector del chavismo que se ha hecho millonario, militares y civiles de izquierda. Porque de una coima acá de 6 millones de dólares te pueden dar el 2 o 3 por ciento, pero una coima allá es sobre 800 millones de dólares, porque es petróleo. Tomemos los ejemplos de Edmée Betancourt, ex ministra de Comercio, una mujer muy respetada, profesora, de la vieja izquierda, y de Jorge Jordan, patriarca del chavismo en lo económico, tutor de la tesis de grado de Chávez en la cárcel, ambos incuestionables moralmente. Los dos informaron en mayo del año pasado que se habían fugado 22 mil millones de dólares del Banco Central a la banca privada para importaciones que nunca volvieron. ¿Entonces? ¿Quién manejaba el Banco Central? ¿La CIA? ¿Le vas a echar la culpa al imperialismo? No, hermano. Es esa burocracia, que allá se llama boliburguesía. Y ese cuerpo gangrenoso en el control sobre todo de la parte económica del aparato de estado ha desplazado a cuadros valiosos, marxistas y efectivos.

Esa es una disputa dentro del chavismo o dentro del proceso. Hay varias crisis internas. Y algunas de esas crisis internas son difíciles de resolver porque tienes que escoger cuál es el momento en que atacas al gobierno por una tropelía como controlar una fábrica bajo control obrero y cuál es el momento en que te unes con el gobierno para atacar al enemigo. Pero eso es muy delicado. Y es lo que está pasando ahora.

Y no olvidemos que desde 2005 no ha habido más ascenso. En Venezuela hay una retracción del movimiento. Hasta el año 2005 las masas comían burgueses y opositores, en términos electorales y físicos. Y eso  ha generado dos efectos: uno, muy peligroso, es que un sector de la derecha se envalentonó y otro es que la vanguardia chavista se relegó.

– Efectivamente parece haber distintas estrategias de la derecha, pero ¿hay posibilidades de apostar de conjunto a una estrategia común o un sector va a seguir por el lado de López, jugándose a la desestabilización callejera, y otro planteándose un proyecto más de mediano plazo?

– Bueno, ellos ahora se han partido. Se acaban de partir. Capriles Radonski sacó una declaración (que hasta la publicó Aporrea, porque es útil) donde hace un llamado contra todo acto de violencia y dice “El único camino es la vía electoral”. Eso es contra López. Corina Machado, su hermano, Roberto Alonso, y otros grupos dicen que no van a entrar a la negociación. Pero el grupo de Capriles y la gran burguesía y un sector muy inteligente de la academia de ellos plantean aprovechar la crisis del gobierno para empujar una política de negociación. En eso están Ramón Piñango, Luis Vicente León y un gran sector de la burguesía venezolana. Por eso la prensa de derecha no fue tan dura, fue opositora y no golpista dura.

Y en la ultraderecha están algunos intelectuales duros como Alberto Franceschi, que alienta las acciones más violentas y llama a las Fuerzas Armadas a dividirse. Él es el complemento necesario, el que pone el discurso duro de las armas duras que usan Leopoldo López y su grupo, los paramilitares de Uribe y Bandera Roja, un grupo ex maoísta.

– Como segundo efecto decías que la vanguardia chavista se relegó…

– En Venezuela ser gerente de una empresa o una unidad del Estado es ser un cuadro político, por las tareas que tienes que hacer. Por ejemplo, la empresa de teléfonos tenía una gerencia de Promoción del socialismo del siglo XXI y otra del Poder Popular. Esas son las novedades que los sectarios de la izquierda latinoamericana no comprenden. Es un proceso altamente contradictorio, donde está la putrefacción pero también está el elemento enormemente progresivo que surge de las masas, de una vanguardia con 25 años de alimentación revolucionaria, del Caracazo para acá.

Y allí hay dos capas que se retroalimentan. Una es la vanguardia político militante, que estaba compuesta por cientos de miles y que ahora es de algo más de 100 mil, porque decenas de miles de ellos se han paralizado. Algunos se ha puesto antichavistas, pero la mayoría aplastante no. Simplemente se excluyen de la vanguardia de la que eran parte. Y la otra capa es la de los intelectuales. Dentro de la cultura bolivariana surgió una capa de intelectuales de izquierda como no teníamos desde la década del 70. Entonces es muy importante valorar esa combinación. En este momento, en esa contradicción, el elemento que predomina por ahora es retracción del movimiento de masas, que no está la vanguardia.

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