“Todo Tratado de Libre Comercio es un retroceso para América Latina”

Cotenedor-TLC-680x365El programa internacional de Radionauta, L’Ombelico del Mondo entrevistó a José Seoane, sociólogo e integrante del Grupo de Estudios sobre América Latina y el Caribe, para analizar el Tratado de Libre Comercio firmado entre Ecuador y la Unión Europea así como el acuerdo similar que está negociando el Mercosur.

– ¿No resulta un poco contradictorio que gobiernos de izquierda como el de la Revolución Ciudadana en Ecuador decida firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea (UE)?

– Sí, claramente. Así lo ha manifestado incluso una red de movimientos sociales e intelectuales ecuatorianos.

En las propias afirmaciones que Correa ha hecho unos días atrás, en el marco del cierre de la negociación, él mismo reconoció que en cierta medida es un acuerdo firmado bajo presión. Bajo la amenaza de que le retiren las cuotas del mercado a una serie de exportaciones que realiza Ecuador a la UE.

A todas luces es una noticia negativa para el pueblo ecuatoriano y para los procesos de cambio en América Latina.

– ¿Qué implica la firma de este tipo de tratados para economías como las latinoamericanas?

– En general estos tratados suponen consolidar las peores herencias de las transformaciones neoliberales de las últimas décadas. En términos de una estructura productiva vinculada a la exportación de materias primas; en términos de desindustrialización y perdida de conquistas laborales; en términos de concentración de la propiedad y destrucción de la economía campesina; y en términos de profundizar la dependencia.

La particularidad de estos tratados es que son negociados en secreto. Incluso este, cuya negociación acaba de concluir, se desconoce la letra. Solo tenemos lo que transmiten los negociadores. Esto es muy grave porque significa comprometer a un pueblo a una serie de condiciones que la propia sociedad no ha tenido la posibilidad de discutir.

La misma lógica está inscripta en otro tratado, mucho mayor en términos de volumen, de una negociación que involucra al conjunto del Mercosur con la UE. Todo lo que se ha avanzado en la negociación se desconoce. No sólo lo desconocen las sociedades y los pueblos, si no también hasta los propios representantes de los parlamentos.

Estos tratados implican profundizar la lógica de saqueo, la concentración y subordinación al mercado mundial y la lógica de las trasnacionales. Sin conocer la letra te puedo afirmar, casi con seguridad, que esto que acaba de firmar Ecuador supone la cesión de soberanía porque cualquier diferencia que se suscite entre las partes en relación al tratado va a ser dirimida en tribunales extranjeros. Como le está sucediendo ahora a la Argentina en el litigio con los fondos buitres.

– En el último encuentro que tuvieron los BRICS y UNASUR en Fortaleza se lanzó este nuevo banco de desarrollo en relación con lo que va a ser el Banco del Sur en América Latina ¿Se puede pensar en la construcción de una estructura financiera alternativa o vamos a seguir dirimiendo nuestros problemas en el extranjero?

– Es claro que estamos, a nivel global, en una intensificación de la disputa geopolítica. Que lo vemos en estas iniciativas que son promovidas, digámoslo, por las potencias hegemónicas dentro del BRICS y particularmente por China, secundada con Rusia. Y responde a la disputa geopolítica que se ha intensificado en el último año respecto de los Estados Unidos y la UE.

Si salimos de la lógica de los acuerdos comerciales donde hay toda una ofensiva de nueva globalización de libre comercio, como fue en su momento con el ALCA, también aparece esta disputa en el terreno de los conflictos.

El conflicto en Ucrania con el derribo del avión. El conflicto en Medio Oriente con el genocidio que está llevando adelante el gobierno de Israel con la anuencia de la mayoría de los gobiernos del mundo. El conflicto en Irak. Esto da cuenta de una situación de gran conflictividad en términos geopolíticos y lo del BRICS hay que entenderlo en esa dinámica.

Me parece que en ese terreno es una situación muy compleja pero que también plantea desafíos para América Latina. Y el continente y los procesos de cambio no están en cero en ese sentido. Acá se ha avanzado en integraciones alternativas vinculadas a las necesidades y demandas de los pueblos como es el proyecto del ALBA o del Banco del Sur.

Proyectos que han quedado reducidos a algunos países como el ALBA o paralizados como el Banco del Sur por decisión de los gobiernos más fuertes como el de Brasil. Sería excelente que estos procesos retomaran impulso, puntualmente aquellos de carácter más transformador como los que mencioné.

Es el gran desafío de este momento que muestra una alternativa al regreso al orden financiero internacional y los acuerdos de libre comercio, que es el camino que lamentablemente ha orientado la firma del TLC de Ecuador con la UE y es el que sigue el Mercosur también.

Hay otra alternativa y está tan clara que en el caso del Mercosur hay una próxima reunión que se va a hacer en Venezuela donde el país anfitrión deja la presidencia pro tempore y la pasa a manos de Argentina. Y va a ser en este periodo que se va a avanzar en este acuerdo con la Unión Europea (N de E: sin la participación de Venezuela que decidió no ingresar al acuerdo).

Pero el gobierno de Nicolás Maduro ya ha anticipado que va a proponer en esa reunión que se avance en un proceso de integración entre el Mercosur, el ALBA y Petrocaribe. Bueno, ahí está la alternativa.

– El Mercosur está avanzando con este TLC con la Unión Europea y seguimos sin saber la letra chica de todo eso.

– La letra chica se desconoce. Ha habido recientemente una presentación de legisladores brasileños del PT (el partido de gobierno) pidiendo que se difundan los avances de la negociación al menos entre los representantes políticos del parlamento para saber qué es lo que se está negociando y qué oferta se va a presentar.

Lo que se sabe es en qué momento estamos de la negociación, que es un momento avanzado donde los dos bloques han consolidado la oferta comercial. O sea lo que van a proponer al otro en términos de desgravación arancelaria. Y ahora se abre el momento de intercambiar esas ofertas y la negociación comercial, es decir la letra chica del acuerdo. En ese punto estamos.

Estamos a tiempo de abrir un debate a nivel social en los países que conforman el Mercosur y de darle voz a todos aquellos sectores que están cuestionando este acuerdo o que se van a ver perjudicados y mostrar que es posible otra alternativa. Estamos en un momento muy similar al que se dio cuando surgió la campaña contra el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y esta propuesta de la UE seguramente no es muy distinta de los condicionamientos que imponía aquella.

– Efectivamente lo que desprende de todo esto es un retroceso respecto a aquel movimiento que rechazó el ALCA y que hoy, prácticamente 10 años después, está empezando a rever esa posición ¿Esto puede ser producto de un debilitamiento de los gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina?

– No sé si es la debilidad política pero sí que hay un contexto que ha cambiado. En el sentido que los efectos de la crisis global, principalmente en su dimensión económica, empiezan a sentirse en América Latina y particularmente en algunos países.

América Latina atravesó un ciclo de crecimiento económico muy importante en el período 2003-2008 y cuando estalla la crisis internacional eso se siente un poco en el 2009 pero el ciclo de crecimiento sigue aunque a tasas menores. En 2012, producto del impacto en la economía china, su desaceleración y la recuperación de la economía norteamericana, los cambios en los flujos financieros a nivel global, empieza a sentirse la crisis en términos de freno del crecimiento económico.

Ese es el contexto en el cual muchos gobiernos empiezan a cambiar sus políticas y se orientan a buscar inversión extranjera con legislaciones más benignas, a favorecer estas renovadas negociaciones de libre comercio.

Pero claro, esta es una decisión absolutamente errada para los intereses populares. Ante estos desafíos de mayor incertidumbre a nivel global hay otra alternativa que es profundizar los procesos de cambio y de integración popular en el marco de la región.

Por eso me parece que no es que los procesos revolucionarios se han detenido si no que gobiernos, fundamentalmente orientados por proyectos neodesarrollistas, se han visto proclives a restablecer sus vínculos con el mercado mundial.

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