Mujeres y candidatas en Brasil

debate-presidencial-brasil-680x365Por Ivanna Rezano.  Tres mujeres son candidatas a la Presidencia de Brasil, principal país de América Latina. La disputa Dilma Rousseff-Marina Silva abrió el debate sobre derechos y oscurantismos en plena campaña. Qué pasa con la homofobia y los derechos de Gays, Lesbianas, Travestis y Trans en las agendas de las candidatas y partidos políticos.

Brasil vive un año intenso y movilizado. Luego del Mundial de Fútbol que puso todas las miradas en la principal economía de América del Sur, el 5 de octubre se realizarán las elecciones presidenciales. La gran novedad es la irrupción de Marina Silva, quien accede a la candidatura presidencial después de la muerte en un accidente aéreo de su compañero de fórmula, Eduardo Campos. Pero la campaña viene mostrando que los debates están más que calientes y que son varias las mujeres protagonistas.

La disputa principal está planteada entre la actual mandataria, Dilma Rousseff, quien busca su reelección y la recientemente proclamada candidata, Marina Silva, ambas con sus fuertes historias a cuestas y con la carga de llevar en sus programas y políticas los intereses de sectores sociales y económicos muchas veces contradictorios. Desde diversos sectores de centroizquierda e izquierda se acusa a Marina de encarnar la agenda de los sectores más poderosos del Brasil que desconfían del PT de Dilma y Lula. Además, Silva es una férrea militante evangelista, poderoso sector en el Brasil, lo cual la ha llevado a dar ciertos traspiés en la campaña.

La agenda de mujeres, que representan a más de la mitad de la población brasileña, no está ausente, pero sí invisivilizada en la campaña. Las presiones religiosas han hecho que los principales partidos en disputa borren de sus propuestas la despenalización del aborto. Aún cuando en los últimos años varios proyectos en ese sentido fueron presentados en las Legislaturas Nacionales.

Dilma, estilo duro con políticas públicas de traslado de ingresos

La Presidencia de Dilma tuvo sus altibajos en relación a la implementación de políticas públicas inclusivas. Durante el 2013, miles de brasileños salieron a las calles para protestar por la gran inversión que se estaba haciendo de cara al Mundial de Fútbol, en contraposición a la situación de carencias en el sistema de salud y educación, así como también por la creciente homofobia que filtró hasta el propio partido de Dilma, el PT. Durante su gobierno se mantuvieron y ampliaron las políticas públicas de transferencias de ingresos a los sectores más pobres de la población que había comenzado Lula. Una de sus principales banderas de campaña es la baja del índice de pobreza e indigencia.

dilma marinaLos derechos de mujeres, gays, lesbianas, travestis y trans salieron a la luz y dirigentes y partidos tuvieron que pronunciarse. Dilma surfeó entre apoyo a mayores derechos y la condena a la homofobia, pero también con ciertas concesiones a los sectores de presión religiosos.

Hoy, en plena campaña por su segundo mandato presidencial, algo inédito para una mujer en la historia del Brasil, condena la homofobia y fustiga a su principal rival, Marina Silva, por las contradicciones en esta temática, acusándola de “oscurantista”. De todas maneras, en dos gobiernos del PT solo se avanzó con la Unión Civil de personas del mismo sexo y no con el casamiento, como reclama la comunidad homosexual.

Marina, la ecologista sin estructura y con fuerte mística religiosa

La muerte del candidato del Partido Socialista de Brasil hizo que su coalición electoral proclamara a Marina Silva como candidata presidencial y a Beto Albuquerque como vice, generando un revuelo político en el país y en el mundo. Rápidamente desde un tímido segundo puesto que alcanzaba Campos en las encuestas, Marina empezó a trepar en los sondeos y con proyecciones de poder ganar en segunda vuelta.

Las contradicciones en el discurso de Marina no tardaron en llegar. Rodeada de un equipo económico con ribetes neoliberales y vinculado a los grandes bancos, un candidato a vicepresidente vinculado al agronegocio, y su fuerte fe religiosa, la han puesto en un lugar más que complicado. Por ahora esto no parece opacarla, al menos en las encuestas. El blooper de campaña fue la presentación en su propia Plataforma del apoyo al matrimonio homosexual e inmediatamente después, en solo 24 horas, sacarlo de la propuesta, asumiendo que había sido “un error”.

Este traspié le valió el reto de uno de los principales pastores de la Iglesia Evangélica que la apoya, Silas Malafaia, quien la conminó a que aclare si efectivamente “está en contra del matrimonio homosexual”, así como fue aprovechado por sus rivales para marcar los límites de su propuesta.

Luciana Genro, apellido petista y agenda con perspectiva de géneros

Esta dirigente es hija del histórico referente del PT, Tarso Genro, quien actualmente es gobernador del Estado de Rio Grande do Sul y fuera ministro de Educación de Lula. Con el peso de un apellido histórico del PT y de la centroizquierda brasileña, Luciana y otros dos diputados, fueron expulsados del partido de Gobierno en 2003 por negarse a apoyar el proyecto de reforma de pensiones y jubilaciones públicas que significaba un recorte para los jubilados. Allí comenzó su propia carrera política creando el Partido Sol.

lucianaActualmente, como candidata a presidenta del Brasil por su propio partido Sol, es la única que toma como propia la agenda del movimiento de mujeres y homosexuales. De hecho, entre las filas de Sol hay referentes de la comunidad gay. Apoyan explícitamente el matrimonio igualitario y la lucha frontal contra la homofobia, muy fuerte en el Brasil, acusando al gobierno de Dilma de haber retrocedido en este sentido como concesión a las Iglesias.

Aunque mide bastante lejos de las dos candidatas principales en las encuestas, Luciana tuvo una buena participación en los debates televisivos que la ayudaron a ser más visible para la población en general.

Mujeres del Brasil

Mientras que el Partido de los Trabajadores se jacta de haber bajado los índices de pobreza e indigencia, las mujeres han sido verdaderas protagonistas para que las políticas de inclusión no se queden en el camino y lleguen a los hogares. El programa Bolsa Familia Brasil es un aporte interesante pero con las típicas características de programas de transferencia de ingresos (aproximadamente 35 dólares mensuales por familia), criticado por algunas feministas e intelectuales por promover el mandato de mujeres amas de casa y no otros modelos como trabajadoras fuera del hogar.

Según el respetado intelectual Emir Sader, hay grandes desafíos por abordar. “Las mujeres son el 51% de la población, pero sólo tienen el 8% de la representación en el Congreso, mientras que los hombres, siendo el 49% de la población, tiene el 92%”, afirma. Mientras que la exclusión se agranda en la población negra en general y en las mujeres negras en particular.

Las elecciones presidenciales para Brasil ponen sobre la mesa de debate grandes temas que atraviesan a todos los países de la región. Los movimientos populares no están ausentes en esta pulseada. Las mujeres fueron y, por lo visto, seguirán siendo protagonistas.

http://notas.org.ar/2014/09/05/mujeres-candidatas-brasil-dilma-rousseff-marina-silva/

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